Actualmente es el aceite más preciado de uso cosmético, por ser cuatro veces más hidratante que cualquier otro aceite esencial.
En uso dermatológico, nutre, hidrata y rejuvenece la piel desde el interior, dotándola de una gran luminosidad natural y actuando con un poderoso efecto antienvejecimiento. Las propiedades antioxidantes del aceite de Argán ayudan a neutralizar el potencial efecto dañino de los radicales libres, que envejecen la piel.
Este aceite no es comedogénico, es decir no obstruye los poros. Resulta recomendable inclusive para las personas que tienen piel grasa o acné, con resultados muy favorables en la recuperación de marcas o cicatrices residuales de dicha patología.
Bien vale la pena hacer uso de este elemento que la naturaleza ofrece para la belleza, deteniendo el efecto del envejecimiento por más tiempo, y que también se puede utilizar en quemaduras importantes causadas por el efecto del Sol.

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